En varias ciudades de la India, grupos de la oposición han organizado manifestaciones para denunciar la exclusión de votantes musulmanes del padrón electoral. Los manifestantes afirman que las autoridades locales han aplicado criterios de elegibilidad que discriminan a la comunidad musulmana, impidiendo su participación en las próximas elecciones generales.
Los líderes opositores, entre ellos representantes del Congreso Nacional Indio y de la Alianza Unida, han pedido al presidente y al ministro del Interior que revisen los procedimientos de registro y garanticen la igualdad de derechos para todos los ciudadanos, independientemente de su religión.
El gobierno, encabezado por el primer ministro Narendra Modi, ha rechazado las acusaciones, argumentando que los criterios de registro son uniformes y basados en la normativa electoral vigente. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos internacionales han expresado su preocupación y han instado a una investigación independiente.
Las protestas se enmarcan en un clima político polarizado, donde la cuestión de la identidad religiosa ha cobrado una relevancia creciente en la agenda pública, alimentando debates sobre la secularidad del Estado y la inclusión democrática.
El escenario electoral se complica aún más por la proximidad de la fecha de votación, lo que podría influir en la percepción de los votantes y en la legitimidad del proceso electoral.