El martes 15 de octubre de 2026 miles de ciudadanos se congregaron en la Plaza de Bolívar y otras avenidas de Bogotá, respondiendo al llamado de los partidos de oposición y organizaciones sociales. Los manifestantes portaban pancartas que denunciaban la gestión del presidente Abelardo de la Espriella en materia de seguridad, empleo y reforma tributaria, y exigían la convocatoria de un proceso de diálogo nacional.
A pesar de las advertencias del gobierno de que cualquier intento de desorden sería reprimido, la marcha transcurrió de forma pacífica. La Policía Nacional desplegó unidades de control de multitudes, pero no registró enfrentamientos ni detenciones masivas. Testigos y transmisiones en vivo mostraron a los participantes cantando, entregando flores a los agentes y manteniendo una disciplina que contrastó con protestas más violentas de años anteriores.
Los líderes de la oposición, entre ellos la candidata a la presidencia de la Alianza Verde, María Fernanda Gómez, y el dirigente del movimiento popular “Ciudadanos por la Paz”, Juan Carlos Ríos, aprovecharon la concentración para presentar una serie de propuestas de reforma estructural. Señalaron que la falta de diálogo ha alimentado la desconfianza ciudadana y que la estabilidad política depende de la capacidad del gobierno para atender las demandas sociales.
El gobierno de De la Espriella, por su parte, emitió un comunicado en el que agradeció la participación ciudadana y reiteró su disposición a escuchar a los sectores organizados, siempre dentro del marco constitucional. Sin embargo, mantuvo su postura de que cualquier intento de desestabilizar al país será tratado con la firmeza necesaria. La jornada concluyó sin incidentes, pero dejó en evidencia la necesidad de un proceso de reconciliación política en Colombia.

