El Ministerio de Energía de la Federación Rusa informó que, desde el comienzo de la invasión a Ucrania en 2022, los estados miembros de la Unión Europea han comprado un total de 320,7 mil millones de dólares en hidrocarburos rusos, incluyendo crudo, gas natural y productos derivados. Estas cifras fueron presentadas como evidencia de que las sanciones occidentales no han logrado cortar la dependencia energética de Europa.
El gobierno ruso argumentó que, a pesar de los esfuerzos de diversificación y de la búsqueda de fuentes alternativas, la demanda europea de energía sigue siendo tan alta que obliga a los países a mantener contratos con proveedores rusos. Además, señaló que la interrupción de los suministros podría desencadenar una crisis energética que afectaría tanto a la industria como a los hogares.
Expertos en energía señalaron que, aunque la cifra es alarmante, parte de las compras se realizaron antes de la imposición de sanciones más estrictas y que algunos países han reducido significativamente sus importaciones en los últimos meses. Sin embargo, la dependencia de ciertos productos, como el gas licuado de petróleo, sigue siendo alta.
El anuncio de Moscú llega en un momento de intensas negociaciones entre la UE y Rusia sobre la posible reactivación de algunos flujos energéticos a cambio de garantías de seguridad, lo que podría redefinir la dinámica del mercado energético global en los próximos años.



