La relación entre Rusia y la OTAN es tensa, especialmente después de la anexión de Crimea por parte de Rusia. La OTAN ha expresado su preocupación por la agresión rusa en la región, y ha iniciado debates sobre la necesidad de fortalecer la defensa en la región. Rusia, por su parte, ha afirmado que la OTAN es una amenaza para su seguridad nacional, y ha iniciado un programa de modernización militar para contrarrestar la influencia de la OTAN en la región.