Diversos analistas de seguridad han detectado señales que podrían indicar que los hutíes, el grupo rebelde chiíta que controla gran parte del norte de Yemen, están empleando datos de satélites rusos para mejorar la precisión de sus misiles y drones. La hipótesis surge a raíz de la reciente captura de arsenales estatales y el aumento de la capacidad militar del grupo.
Rusia, que mantiene relaciones diplomáticas y de cooperación militar con Irán, ha sido acusada en el pasado de proporcionar tecnología de vigilancia a actores no estatales en la región. La posible transferencia de datos de observación satelital a los hutíes permitiría una mejor planificación de ataques contra posiciones saudíes y objetivos estratégicos en el Mar Rojo.
Arabia Saudí, que lidera la coalición internacional contra los hutíes, ha intensificado sus bombardeos en los últimos días, alegando que el grupo está recibiendo apoyo externo que altera el equilibrio del conflicto. La comunidad internacional observa con cautela cualquier indicio de una mayor implicación rusa, que podría traducirse en nuevas rondas de sanciones o en una escalada diplomática.
Mientras tanto, la población civil yemení sigue pagando el precio de la guerra, con miles de desplazados y una crisis humanitaria que se agrava por la escasez de alimentos y medicinas. La posible incorporación de tecnología satelital rusa subraya la complejidad del conflicto y la necesidad de una solución negociada que incluya a todos los actores regionales.