Bajo el pacto Aukus, EE.UU., Reino Unido y Australia desarrollaron drones submarinos para monitorear y proteger cables submarinos y bases navales. Esta tecnología representa un avance en la defensa cibernética y física, con aplicaciones en escenarios de guerra híbrida. Su implementación podría redefinir estrategias de seguridad en el Pacífico y Atlántico.
