En la sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU, celebrada en la sede de Nueva York, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que tendría que tomar una "gran decisión" sobre si "aniquilar" a Irán o negociar un acuerdo de paz. La declaración, emitida frente a 193 delegaciones, contrastó con el llamado a la moderación del secretario general António Guterres, quien advirtió sobre la profunda división que la amenaza podría generar a nivel global.
Trump sostuvo que la postura estadounidense frente a Irán había sido "claramente equivocada" y que la administración buscaba una solución que evitara una guerra prolongada en Oriente Medio. Además, el mandatario introdujo referencias a la inteligencia artificial y al Tribunal Penal Internacional, insinuando que cualquier acción contra Irán tendría que respetar los marcos legales internacionales.
La reacción internacional fue inmediata. Varios países del Golfo, aliados tradicionales de Washington, expresaron su apoyo a la postura firme, mientras que naciones europeas y Rusia condenaron la retórica como una provocación que podría desestabilizar aún más la región. Expertos en seguridad advierten que la amenaza de una acción militar directa incrementa el riesgo de una escalada que podría involucrar a potencias nucleares.
El discurso de Trump también incluyó una referencia a la posible firma de acuerdos de cooperación tecnológica con aliados, lo que sugiere una estrategia de presión combinada entre poderío militar y dominio en áreas emergentes como la IA. La comunidad internacional observará de cerca los próximos movimientos de la administración estadounidense y la respuesta de Irán en los próximos días.

