Durante la cumbre entre Donald Trump e Xi Jinping, el presidente estadounidense enfatizó que cualquier movimiento hacia la independencia de Taiwán sería visto como una amenaza directa a la estabilidad asiática. Ambos líderes coincidieron en la necesidad de mantener canales de comunicación abiertos, aunque Trump reiteró su postura de no reconocer a Taiwán como estado soberano. La situación refleja la complejidad de las relaciones entre EE.UU., China y la región taiwanesa, donde la independencia taiwanesa sigue siendo un tema sensible. La visita de Trump a China, la primera en casi una década, marcó un giro en las dinámicas de poder en el Pacífico.
