El presidente Donald Trump declaró este lunes que Elon Musk, propietario de SpaceX, había restablecido el acceso de la red satelital Starlink en territorio ucraniano, tras una breve interrupción que había generado preocupación entre los altos mandos militares de Kiev. Según fuentes del Pentágono, la conectividad es vital para las comunicaciones de campo, la transmisión de datos de inteligencia y el control de sistemas de defensa aérea.
Musk, quien ha mantenido una postura ambivalente respecto al conflicto, confirmó en una entrevista que su empresa había solucionado los problemas técnicos que afectaron la señal en Ucrania y que seguiría proporcionando el servicio mientras la situación lo permitiera. La decisión llega en un momento en que la administración Trump busca reforzar su imagen como defensor de la seguridad ucraniana, pese a sus críticas a la ayuda militar tradicional de EE. U.
Paralelamente, Trump ha propuesto una cumbre con los presidentes Vladimir Putin y Xi Jinping, en la que, según fuentes diplomáticas, Ucrania no tendría representación. Moscú y Pekín han mostrado interés en la iniciativa, argumentando que una negociación directa entre los tres grandes poderes podría acelerar el fin del conflicto, mientras que Kiev denuncia la exclusión como una violación del derecho internacional.
Los analistas advierten que la combinación de la restauración de Starlink y la propuesta de una mesa sin Ucrania podría modificar la dinámica del conflicto, al fortalecer la posición de Rusia y China en la negociación y al mismo tiempo consolidar la influencia de Musk como actor clave en la infraestructura de guerra moderna.


