En una conversación telefónica celebrada el 24 de septiembre de 2026, el expresidente Donald Trump le informó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski que había tomado la "decisión final" de conceder a Ucrania la licencia para fabricar misiles del sistema Patriot en territorio propio. La medida incluye la transferencia de tecnología, planos y componentes críticos necesarios para la producción en serie.
Hasta la fecha, Ucrania dependía de la entrega de sistemas Patriot completos desde EE. UU., lo que limitaba su capacidad de reposición rápida ante los continuos ataques aéreos rusos. Con la nueva licencia, Kiev podrá ensamblar y, eventualmente, producir sus propios interceptores, reduciendo la dependencia logística y acelerando la disponibilidad de defensas antiaéreas.
La decisión de Trump contrasta con la postura de la administración Biden, que había mantenido una política de control estricto sobre la exportación de tecnología militar avanzada. Según fuentes del Departamento de Defensa, la autorización se produce en el marco de una revisión estratégica que busca fortalecer la capacidad de defensa de los aliados frente a la agresión rusa.
Analistas de seguridad consideran que la medida fortalece la postura defensiva de Ucrania, pero también plantea riesgos de proliferación tecnológica si la producción se extiende a terceros países. La comunidad internacional observará de cerca cómo se implementa la licencia y qué controles se establecen para evitar un uso indebido de la tecnología Patriot.