Turquía ha promocionado a Estambul como un centro financiero regional, en un esfuerzo por atraer a inversores y capitalizar la situación en medio de la guerra en Irán. La guerra ha generado incertidumbre en los mercados energéticos y ha llevado a varios países a buscar alternativas para asegurar su suministro de energía. Turquía ha destacado su ubicación estratégica y su potencial para convertirse en un centro de comercio y finanzas en la región. Sin embargo, la situación en Irán sigue siendo incierta y el impacto en la economía regional es aún desconocido.

