El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, anunció el 24 de septiembre de 2026 que el país había enviado dos prisioneros de guerra norcoreanos a la República de Corea. Según Zelenski, los soldados norcoreanos fueron capturados en el frente oriental mientras combatían al lado de las fuerzas rusas y fueron trasladados a Seúl como parte de un intercambio humanitario.
Zelenski describió a los prisioneros como "moneda de cambio" que el régimen de Kim Jong‑un utiliza para apoyar la invasión rusa, señalando que uno de los detenidos intentó suicidarse tras su captura, lo que subraya la presión psicológica que enfrentan. La entrega se produce en medio de crecientes denuncias de que Corea del Norte está proporcionando personal militar y recursos a Moscú.
El gobierno surcoreano recibió a los prisioneros con una ceremonia de repatriación, mientras que autoridades internacionales pidieron una investigación sobre la participación norcoreana en el conflicto. La medida también ha sido criticada por grupos de derechos humanos que advierten sobre el trato que podrían recibir los prisioneros en Corea del Norte.
En el plano geopolítico, este episodio refuerza la percepción de una alianza tácita entre Rusia y Corea del Norte, complicando los esfuerzos diplomáticos para aislar a Moscú y añadiendo una nueva capa de tensión en la ya volátil relación entre el Norte y el Sur de la península coreana.
