El 30 de octubre, la Cámara de Diputados de Armenia se convirtió en un escenario de violencia cuando un diputado del partido gobernante, en respuesta a una burla dirigida al líder opositor, lanzó un puñetazo que desencadenó una pelea generalizada. Testigos describieron que varios legisladores cayeron al suelo mientras la seguridad intentaba separar a los contendientes.
Este episodio es el tercero en un mes en el que el parlamento ha sido escenario de confrontaciones físicas, tras la aprobación de una reforma electoral que la oposición acusa de favorecer al gobierno de Nikol Pashinyan. Los partidos opositores han denunciado irregularidades y la falta de garantías para una competencia justa.
El presidente del parlamento, Ara Babloyan, solicitó la intervención de la policía parlamentaria y anunció una investigación interna. Sin embargo, los líderes de la oposición han pedido la renuncia de los responsables y la convocatoria de elecciones anticipadas, argumentando que la violencia evidencia la pérdida de legitimidad del proceso legislativo.
A nivel internacional, la comunidad diplomática ha expresado preocupación por la estabilidad política de Armenia, país clave en la seguridad del Cáucaso. La Unión Europea y la OTAN han instado a los actores internos a resolver sus diferencias mediante el diálogo y a evitar que la violencia se traslade a la calle, lo que podría reavivar tensiones con Azerbaiyán y Turquía.
