El 30 de octubre, los rebeldes hutíes anunciaron que habían llevado a cabo seis ataques coordinados contra aeropuertos y plantas de procesamiento de petróleo en Arabia Saudí. Según el comunicado del movimiento, los ataques fueron realizados mediante drones y misiles de corto alcance, logrando dañar parcialmente la pista del aeropuerto de Jeddah y provocar una fuga menor en la refinería de Ras Tanura.
Las autoridades saudíes, sin confirmar la magnitud de los daños, emitieron un comunicado en el que calificaron los hechos de "actos de terrorismo" y prometieron una respuesta militar proporcional. El Ministerio de Defensa informó que los sistemas de defensa aérea interceptaron varios de los proyectiles, aunque no descartó que algunos hayan alcanzado sus objetivos.
Estos incidentes se producen mientras se desarrollan conversaciones en Teherán entre Irán y los países firmantes del pacto de La Meca (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin) para reducir la tensión regional. Irán, aliado de los hutíes, ha llamado a la moderación, pero los analistas advierten que los ataques podrían ser una forma de presionar a Arabia Saudí para que acepte concesiones en la mesa de negociaciones.
El impacto económico también es significativo: cualquier interrupción en la producción petrolera saudí repercute en los precios internacionales del crudo, que ya mostraban volatilidad tras los recientes recortes de producción de la OPEP+. La comunidad internacional observa con cautela, pues una escalada podría desencadenar una respuesta militar más amplia en el Golfo.
