El 4 de octubre de 2026 el presidente interino de Yemen, Rashad al‑Alimi, anunció el inicio de una amplia contraofensiva militar cuyo objetivo es recuperar las áreas del sur que permanecen bajo control de los rebeldes hutíes. La operación se concentrará en la provincia de Taiz, una zona estratégica que conecta la capital, Saná, con el puerto de Mokha, y que ha sido utilizada por los hutíes para cortar rutas de suministro a la ciudad sitiada de Taiz.
Según declaraciones oficiales, la campaña contará con el apoyo logístico y aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudita, que ha mantenido una presencia militar en el país desde 2015. Las fuerzas gubernamentales, reforzadas con unidades de la Guardia Revolucionaria y milicias locales, iniciarán bombardeos de precisión contra posiciones hutíes antes de avanzar con tropas terrestres.
Los hutíes, por su parte, han advertido que responderán con ataques de cohetes y misiles contra instalaciones militares saudíes y de la coalición, lo que podría generar una nueva ronda de bombardeos aéreos sobre áreas civiles. Organizaciones humanitarias ya alertaron sobre la posibilidad de un aumento significativo de desplazados internos y de la escasez de alimentos y medicinas en la zona de conflicto.
El anuncio se produce en un contexto de negociaciones estancadas bajo los auspicios de la ONU, que buscan un alto el fuego y una solución política al conflicto que ha cobrado más de 250.000 vidas desde su inicio. La contraofensiva de Al‑Alimi podría complicar los esfuerzos diplomáticos y reactivar la presión internacional para una intervención más enérgica.




