El 7 de octubre de 2026, la Fuerza Aérea ucraniana confirmó que Rusia lanzó una operación coordinada que incluyó 130 drones, 48 misiles de crucero y varios misiles balísticos contra la capital, Kiev. Los impactos se concentraron en zonas residenciales y en la zona industrial del este de la ciudad, provocando incendios y colapsos estructurales.
Según los informes preliminares, al menos 12 civiles perdieron la vida, entre ellos tres niños, y decenas resultaron heridos. Los servicios de emergencia trabajaron durante horas para rescatar a los atrapados bajo los escombros, mientras que los hospitales locales se vieron saturados por la afluencia de pacientes.
El gobierno ucraniano calificó el ataque como una "violación flagrante del derecho internacional humanitario" y solicitó al Consejo de Seguridad de la ONU una resolución condenatoria. Por su parte, la OTAN anunció que revisará la distribución de armas defensivas en Europa del Este, aunque sin comprometerse a enviar tropas adicionales.
En Moscú, funcionarios del Ministerio de Defensa defendieron la operación como una "respuesta necesaria" a los supuestos ataques ucranianos en territorio ruso. La comunidad internacional, sin embargo, ha expresado preocupación por la intensificación del conflicto y el riesgo de una mayor expansión de la violencia en la región.



