Alemania ha impuesto restricciones a viajes de hombres menores de 45 años, en un esfuerzo por evitar la fuga de jóvenes alemanes para unirse a grupos extremistas. La medida ha generado debate y críticas en el país, con algunos argumentando que es una violación de los derechos humanos y otros defendiendo la medida como necesaria para la seguridad nacional.

