El 26 de octubre de 2026, una serie de asambleas estudiantiles organizadas por universidades, colegios técnicos y colectivos artísticos en Serbia lograron la dimisión del primer ministro Aleksandar Vučić, tras una campaña de protestas que duró más de dos semanas. Los manifestantes, bajo el lema "Educación y democracia", denunciaron la corrupción y la falta de transparencia en la gestión pública.
Las asambleas, que reunieron a cientos de estudiantes, profesores, ingenieros y artistas, elaboraron una lista de demandas que incluía la reforma del sistema electoral, la independencia judicial y la eliminación de la censura mediática. El movimiento obtuvo el apoyo de varios partidos de oposición, lo que incrementó la presión sobre el gobierno.
Ante la imposibilidad de formar una mayoría parlamentaria que respaldara su programa, Vučić presentó su renuncia al presidente de la República, Aleksandar Vučinić, quien anunció la convocatoria de elecciones anticipadas para principios de 2027. El escenario político se ha vuelto volátil, con la posibilidad de que fuerzas externas, como la Unión Europea y Rusia, intenten influir en la transición.
Los analistas internacionales advierten que la caída del gobierno serbio podría desencadenar una reconfiguración de alianzas en la región de los Balcanes, donde la estabilidad ha sido históricamente frágil. Se espera que los partidos emergentes busquen alianzas tanto con la UE como con Moscú, lo que podría afectar la política de seguridad del continente.


