El 24 de septiembre de 2026, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU anunció recortes significativos en su financiación para el campamento de Cox’s Bazar, en Bangladesh, donde residen alrededor de 800 000 refugiados rohingya.
Los recortes, que ascienden a aproximadamente 150 millones de dólares, se deben a la reorientación de recursos hacia otras crisis emergentes, como la situación en Ucrania y la sequía en el Sahel. Esta disminución afecta la entrega de alimentos, kits de higiene y la operación de clínicas móviles.
Organizaciones no gubernamentales locales y internacionales advierten que la falta de fondos podría provocar un aumento de enfermedades transmisibles y una mayor dependencia de la ayuda informal, que suele ser menos segura y más costosa.
El gobierno de Bangladesh ha solicitado apoyo adicional a la comunidad internacional, mientras que la ONU trabaja en un plan de contingencia para priorizar los servicios esenciales y evitar una catástrofe humanitaria.
