El 23 de septiembre de 2026, representantes de Estados Unidos e Irán se reunieron en la sede de la ONU en Nueva York bajo la mediación de varios países europeos. El objetivo central de la mesa fue discutir la reapertura del Estrecho de Hormuz, una vía marítima que concentra cerca del 20 % del tráfico petrolero mundial.
Irán vinculó su disposición a negociar con la condición de que se levanten los bloqueos de envío y se descongelen los activos financieros retenidos por sanciones internacionales. Por su parte, EE. UU. ofreció una hoja de ruta que incluye inspecciones conjuntas y la creación de una zona desmilitarizada alrededor del estrecho.
Los negociadores también abordaron la cuestión de la seguridad de los buques mercantes, proponiendo la implementación de patrullas internacionales y la utilización de tecnología de vigilancia satelital para prevenir incidentes. Estas medidas buscan evitar futuros enfrentamientos que podrían desencadenar una escalada militar en la región.
Si bien las conversaciones están en una fase preliminar, los analistas advierten que el éxito dependerá de la voluntad política de ambas partes y del apoyo de potencias como Rusia y China, que tienen intereses estratégicos en la zona.
