A partir del 22 de septiembre de 2026, la TSA anunció la prohibición de cualquier vuelo operado por aerolíneas iraníes que atraviese el espacio aéreo de los Estados Unidos. La medida forma parte de una serie de sanciones destinadas a presionar al gobierno de Irán por su programa nuclear y su apoyo a grupos militantes en la región.
Como consecuencia directa, cientos de pasajeros que tenían itinerarios programados entre Irán y destinos en Europa o Asia se vieron obligados a cancelar sus vuelos y buscar rutas terrestres a través de Turquía, Armenia y Georgia. Los costos de estos trayectos aumentaron entre un 30 % y un 50 % y los tiempos de viaje se duplicaron en promedio.
Las aerolíneas iraníes, como Mahan Air y Iran Air, denunciaron la medida como una violación del derecho a la libre circulación y advirtieron que la restricción podría afectar negativamente al sector turístico y a los negocios internacionales vinculados a Irán. Por su parte, el Departamento de Estado de EE.UU. sostuvo que la medida es una respuesta proporcional a las actividades desestabilizadoras de Teherán.
Expertos en geopolítica advierten que la sanción aérea podría desencadenar una escalada de tensiones diplomáticas, ya que Irán podría responder con contra‑sanciones en sectores estratégicos, complicando aún más las negociaciones en curso sobre el programa nuclear iraní.
