Los últimos informes de agencias de energía revelan que Irán ha exportado más barriles de petróleo en el último trimestre que en el periodo previo a la invasión rusa de Ucrania. Según el comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, los flujos a través de la ruta supervisada por EE. UU. en el estrecho de Ormuz son "negligibles", lo que sugiere que la mayor parte del crudo sigue circulando por rutas tradicionales.
Este aumento se produce en medio de una escalada de tensiones entre Teherán y Washington, que ha intensificado los patrullajes navales y ha amenazado con cerrar el estrecho, una de las arterias más estratégicas del comercio mundial de energía. A pesar de la presión, los puertos iraníes continúan operando y los compradores europeos siguen asegurando suministros para diversificar sus fuentes.
Los analistas advierten que el repunte de las exportaciones iraníes podría erosionar la efectividad de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, al tiempo que eleva los precios del crudo en los mercados internacionales. La capacidad de Irán para sortear las restricciones financieras mediante intermediarios y rutas marítimas alternativas es un factor clave en esta dinámica.
En respuesta, la administración estadounidense ha anunciado la revisión de su estrategia de sanciones y ha reforzado la cooperación con aliados regionales para monitorear el tráfico marítimo. El futuro de la oferta de petróleo iraní dependerá de la evolución de la diplomacia y de la estabilidad del estrecho de Ormuz.

