El 3 de octubre de 2026, las fuerzas del gobierno etíope anunciaron la toma del aeropuerto internacional de Mekelle, la capital de la región de Tigray, tras una ofensiva que obligó a los combatientes del Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF) a abandonar la ciudad. La operación se produjo simultáneamente con intensos combates en la zona de Amhara, donde también se registraron avances de las tropas gubernamentales.
Según los informes de Al Jazeera y France 24, los rebeldes dejaron la capital sin ofrecer resistencia significativa, lo que sugiere una desintegración de sus líneas de defensa y una posible reconfiguración del frente de batalla. El gobierno, por su parte, ha declarado que la captura del aeropuerto es estratégica para restablecer el control logístico y humanitario en la zona.
Organizaciones de derechos humanos advierten que la retirada apresurada del TPLF podría desencadenar una nueva ola de desplazamientos internos, ya que la población civil se ve atrapada entre los dos bandos. Además, la comunidad internacional sigue dividida respecto a la imposición de sanciones o al envío de mediadores para una posible negociación de paz.
El conflicto, que lleva más de siete años, ha provocado cientos de miles de muertos y desplazados. La reciente victoria del gobierno podría influir en la postura de actores regionales como Sudán y Eritrea, que han apoyado de forma diversa a ambas partes a lo largo del conflicto.



