El 24 de octubre de 2026, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, anunció la retirada definitiva de la operación de patrullaje migratorio que había sido implementada bajo la administración Trump. La medida, que consistía en la presencia de agentes de la patrulla fronteriza en puntos críticos de la ciudad, fue descrita por el propio Greg Bovino, exdirector de la patrulla fronteriza, como una "rendición" ante la presión de grupos defensores de los derechos de los migrantes.
Bovino, quien fue la cara pública de la operación, sostuvo que la retirada compromete la seguridad de la comunidad al eliminar una barrera que, según él, había reducido los flujos irregulares y la criminalidad asociada. En declaraciones a la BBC, el exfuncionario advirtió que la decisión podría alentar a organizaciones criminales a operar con mayor libertad en la zona.
Por su parte, defensores de los derechos humanos y varios concejales locales argumentaron que la presencia de agentes federales en la ciudad vulneraba la soberanía municipal y generaba tensiones raciales. El debate se inserta en un contexto nacional donde la política migratoria sigue siendo un tema polarizador, especialmente tras la reciente reforma migratoria propuesta en el Congreso.
El futuro de la política migratoria de Minneapolis queda ahora en manos del consejo municipal, que deberá equilibrar las demandas de seguridad con las presiones de grupos sociales y la normativa federal. La controversia también ha reavivado la discusión sobre la autoridad de los gobiernos locales para aceptar o rechazar la intervención de agencias federales en asuntos de orden público.

