El huracán Polo, clasificado como categoría 4 en la escala Saffir‑Simpson, fue degradado a categoría 3 el 22 de septiembre de 2026, pero sigue presentando vientos sostenidos de 150 km/h y una presión central de 945 hPa. El sistema se mantiene a 200 km al suroeste de la península de Baja California, generando oleaje de hasta 6 metros y lluvias intensas en los estados de Sinaloa, Nayarit y Jalisco.
El fenómeno El Niño, que ha elevado la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico a niveles récord, es el principal motor que alimenta la energía del huracán. Los modelos meteorológicos indican que Polo podría volver a intensificarse antes de tocar tierra, aunque la trayectoria exacta sigue siendo incierta.
Autoridades mexicanas han activado planes de emergencia, evacuando a más de 30.000 residentes de zonas costeras vulnerables y reforzando infraestructuras críticas como puertos y centrales eléctricas. Se han declarado alertas rojas en los municipios más expuestos, y se espera que la lluvia cause inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra.
Los expertos advierten que, incluso con la degradación, el impacto económico podría superar los 2.000 millones de dólares, considerando los daños a la agricultura, el turismo y la infraestructura. La temporada de huracanes del Pacífico 2026‑2027 se perfila como una de las más activas de la última década, en parte por la persistencia del patrón El Niño.
