La situación en el estrecho de Ormuz ha generado una gran controversia, con Irán cerrando el paso y los barcos teniendo que pagar un peaje para transitar. Esto ha llevado a una crisis diplomática entre Irán y los países que dependen del estrecho para el transporte de petróleo. La situación ha sido calificada de "triangular coerción" por algunos expertos, ya que Irán está utilizando el cierre del estrecho para presionar a los países occidentales y obtener concesiones. La situación es muy delicada y puede tener graves consecuencias para la economía global.