El presidente Emmanuel Macron, en una rueda de prensa celebrada el 21 de octubre de 2026, afirmó que los manifestantes no podrán "causar caos" y acusó a ciertos líderes extranjeros de intentar explotar la situación para sus propios intereses. Macron también señaló que algunos comentarios de la comunidad internacional se basaron en videos falsos creados mediante inteligencia artificial, lo que calificó de "estúpido".
Los disturbios, que comenzaron a finales de septiembre en varias ciudades, incluidas París y Lille, han sido alimentados por la frustración social y la percepción de una respuesta gubernamental insuficiente. El gobierno ha desplegado unidades de la Gendarmería y ha impuesto toques de queda parciales en áreas críticas.
Macron acusó a figuras internacionales, entre ellas al presidente de EE. UU., de difundir narrativas que podrían desestabilizar a Francia. El mandatario subrayó que la seguridad nacional no tolerará la manipulación de la información, y anunció la creación de un comité especializado para detectar y contrarrestar deepfakes que circulen en redes sociales.
La comunidad europea observa con atención la evolución de la situación, pues la estabilidad interna de Francia es considerada clave para la cohesión de la Unión Europea. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos piden que las medidas de seguridad no vulneren libertades civiles y que se garantice el derecho a la protesta pacífica.




