El 23 de septiembre de 2026, los ciudadanos de Marruecos acudieron a las urnas para elegir a los 395 diputados que integrarán el nuevo Parlamento. La campaña electoral estuvo dominada por la preocupación por la economía, el desempleo y la gestión de la reciente oleada de migrantes que intentaron cruzar la frontera con Ceuta.
El flujo migratorio, impulsado por la inestabilidad en el Sahel y la falta de oportunidades en el norte de África, provocó que cientos de personas fueran detenidas en la frontera española. El gobierno marroquí, bajo la presión de la UE, anunció medidas de control reforzado y cooperación con España para frenar la salida irregular.
Los principales partidos presentaron propuestas que combinaban incentivos fiscales, inversión en infraestructura y programas de capacitación laboral, con la promesa de mejorar la seguridad fronteriza y apoyar a los refugiados que llegan a través de rutas terrestres.
Los observadores internacionales calificaron la jornada como pacífica y señalaron que la participación ciudadana alcanzó el 62 %, un ligero aumento respecto a las elecciones de 2022, reflejando la importancia que la población otorga a la estabilidad económica y la gestión migratoria.
