El 23 de septiembre de 2026 la policía pakistaní selló los accesos por carretera a la capital, Islamabad, anticipándose a una movilización masiva de partidarios del exprimero ministro Imran Khan, actualmente detenido por cargos de corrupción. Las autoridades instalaron barreras y puestos de control en la autopista M-1 y en la carretera principal que conecta la ciudad con el norte del país, impidiendo el ingreso de cientos de vehículos de protesta.
Según testigos, los manifestantes, organizados a través de redes sociales, planificaban una marcha que podría reunir a decenas de miles de personas para exigir la liberación de Khan y la anulación de su sentencia. La medida preventiva busca evitar bloqueos de infraestructura crítica y posibles enfrentamientos con la policía, que ha sido instruida a usar la fuerza mínima necesaria.
El cierre de vías afecta también al tráfico comercial, provocando retrasos en la distribución de mercancías y generando preocupación entre los empresarios locales. El gobierno ha anunciado que las carreteras permanecerán cerradas hasta que se garantice la seguridad pública y se evite cualquier intento de asaltar edificios gubernamentales.
Expertos en seguridad política advierten que la medida, aunque preventiva, podría intensificar la percepción de represión y alimentar la narrativa de los seguidores de Khan, que ya han denunciado una campaña de persecución política contra ellos. La situación sigue en desarrollo y se espera que las autoridades revisen la medida en los próximos días.