El presidente español, Pedro Sánchez, dio inicio a la campaña para las elecciones anticipadas previstas para noviembre, en una jornada marcada por protestas en varias ciudades del país. Según los reportes de France 24, los manifestantes denunciaron la falta de viviendas asequibles y el aumento desmedido de los precios de alquiler, exigiendo medidas urgentes del Gobierno.
Durante su discurso de apertura, Sánchez prometió reforzar la política de vivienda pública, acelerar la construcción de viviendas sociales y regular el mercado de alquiler. Sin embargo, los sindicatos y organizaciones de la sociedad civil señalaron que las propuestas son insuficientes frente a la magnitud del problema, que afecta a jóvenes, familias de bajos ingresos y a la clase media.
Las protestas, que incluyeron ocupaciones de edificios y marchas en Madrid, Barcelona y Valencia, reflejan una creciente frustración social. Expertos en políticas públicas advierten que la crisis habitacional podría convertirse en un factor decisivo en la contienda electoral, erosionando la confianza en el gobierno y favoreciendo a partidos opositores que promueven soluciones más radicales.
El contexto internacional muestra que la escasez de vivienda es un fenómeno global, pero en España se ha intensificado por la combinación de una oferta limitada, la especulación inmobiliaria y la falta de inversión pública. La campaña de Sánchez, por tanto, se desarrolla en un entorno donde la cuestión de la vivienda se ha convertido en un tema central de la agenda política.



