El 24 de septiembre de 2026, un incendio destruyó parte de la estación terrestre de Starlink ubicada en la provincia de Warmian‑Masurian, Polonia. Las autoridades polacas calificaron el suceso como un acto de sabotaje, señalando que la infraestructura es esencial para proveer conectividad a áreas de Ucrania bajo conflicto.
Dinamarca, aliada cercana de Polonia y miembro de la OTAN, emitió un comunicado advirtiendo que el incidente podría ser parte de una campaña más amplia de desestabilización rusa en la región. El gobierno danés instó a una investigación conjunta y a reforzar la protección de instalaciones críticas.
La estación de Starlink, operada en parte por la empresa estadounidense SpaceX, brinda acceso a internet a zonas civiles y militares ucranianas, facilitando la comunicación y la resiliencia digital en medio de la guerra. La pérdida parcial de la capacidad de la estación podría afectar tanto a la población civil como a las operaciones militares ucranianas.
El suceso subraya la vulnerabilidad de la infraestructura tecnológica en zonas de conflicto y la necesidad de mecanismos de defensa y cooperación internacional para proteger los activos críticos que sustentan la conectividad en regiones de guerra.

