Las protestas anti-inmigrantes en Sudáfrica han sido una constante en los últimos años. Los manifestantes, en su mayoría sudafricanos, culpan a los extranjeros de la alta tasa de desempleo y la delincuencia en el país. La situación se vuelve cada vez más tensa, con informes de violencia y agresiones hacia los inmigrantes. El gobierno sudafricano ha desplegado unidades policiales para tratar de controlar la situación, pero hasta ahora no ha podido evitar los disturbios.