Los expertos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) han señalado que el actual super El Niño está produciendo anomalías térmicas superiores a 2 °C respecto a la media histórica. Estas condiciones extremas se traducen en olas de calor prolongadas que, según los modelos, podrían causar hasta 451.000 muertes adicionales en los próximos seis meses.
Los países más expuestos son los que ya enfrentan déficits de infraestructura sanitaria, como India, Bangladesh y varios estados de África subsahariana. La combinación de altas temperaturas, escasez de agua y falta de acceso a servicios médicos eleva el riesgo de deshidratación severa y complicaciones cardiovasculares.
Además del impacto directo en la salud, el super El Niño está alterando los patrones de lluvias, provocando sequías en zonas agrícolas y reduciendo la producción de alimentos básicos. Los analistas advierten que la escasez alimentaria podría desencadenar migraciones internas y conflictos por recursos escasos.
Ante este panorama, organismos internacionales como la OMS y la ONU están instando a los gobiernos a activar planes de emergencia, reforzar los sistemas de alerta temprana y garantizar la disponibilidad de centros de enfriamiento y suministros médicos esenciales.
