El alcalde de la Ciudad de Nueva York anunció que el presidente Donald Trump ha aceptado conceder una visa humanitaria a la madre del niño de 12 años que perdió la vida en el tiroteo del Bronx el pasado mes. La decisión se produjo tras una campaña pública liderada por organizaciones de derechos humanos y la comunidad latina, que exigían una respuesta rápida del Ejecutivo.
Según declaraciones del alcalde, la visa será emitida de forma inmediata, lo que permitiría a la madre viajar a Estados Unidos para reunirse con su familia y asistir al funeral. La administración de Trump ha justificado la medida como un acto de compasión, aunque críticos señalan que se trata de una excepción puntual que no aborda la política migratoria más amplia.
El caso ha reavivado el debate sobre la política de visas de EE. UU., especialmente en lo que respecta a casos humanitarios. Grupos de defensa de inmigrantes argumentan que la medida debería extenderse a otras familias afectadas por la violencia armada, mientras que sectores conservadores advierten que abrir precedentes podría sobrecargar el sistema de asilo.
En el plano internacional, la decisión ha sido observada por gobiernos latinoamericanos, que ven en ella una señal de la disposición de EE. UU. a atender casos humanitarios, aunque sin comprometer cambios estructurales en su política migratoria.

