Donald Trump acusó a las fuerzas kurdas de interceptar armas destinadas a manifestantes iraníes, un alegato que las autoridades kurdas rechazan categóricamente. Esta acusación forma parte de una narrativa más amplia donde EE.UU. intenta justificar su postura en la región, mientras Irán utiliza tácticas de coerción trilateral al cerrar el Estrecho de Ormuz y atacar estados del Golfo. Analistas señalan que este conflicto refleja la complejidad de la geopolítica en el Medio Oriente.
