El presidente Donald Trump tomó la palabra ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre de 2026, en una intervención que alternó propuestas de negociación con una retórica beligerante. Entre los puntos más llamativos, afirmó que si no se logra un acuerdo de paz con Irán, Estados Unidos "lo aniquilará"; también mencionó a Cuba, Ucrania, Groenlandia y la inteligencia artificial como temas clave de su agenda global.
Un equipo de verificación de la BBC, bajo la iniciativa BBC Verify, analizó tres de sus aseveraciones más controvertidas y constató que estaban desprovistas de fundamento o fueron presentadas de forma engañosa. Las afirmaciones revisadas incluían la supuesta existencia de un acuerdo secreto con Cuba, la existencia de una amenaza inminente de IA militarizada y la descripción de Irán como "el mayor riesgo para la seguridad mundial".
Las reacciones de los demás jefes de Estado fueron inmediatas. Mientras el secretario general Antonio Guterres condenó la escalada de la retórica, líderes como el presidente chino Xi Jinping y el canciller alemán Olaf Scholz llamaron a la prudencia y al diálogo. En contraste, algunos aliados tradicionales de EE. UU., como el primer ministro británico Andy Burnham, expresaron su apoyo a la postura firme de Trump contra Irán.
El impacto geopolítico del discurso se traduce en una mayor presión sobre las negociaciones nucleares con Irán, un posible endurecimiento de sanciones y una creciente desconfianza en la veracidad de los comunicados oficiales de la administración estadounidense, lo que podría complicar futuros esfuerzos multilaterales en áreas como la regulación de la IA y la seguridad climática.
