El pasado 23 de septiembre, el presidente Donald Trump encabezó una reunión en Washington donde presentó la coalición "Shield of the Americas", un marco de cooperación entre Estados Unidos y varios países de América del Norte y del Sur para combatir el narcotráfico. La propuesta incluye la imposición de sanciones financieras a individuos y entidades vinculadas a los cárteles, así como la creación de unidades conjuntas de inteligencia y operaciones especiales.
Según los organizadores, la alianza contará con la participación de México, Colombia, Perú y varios estados caribeños, que aportarían recursos de vigilancia aérea y marítima. La medida pretende cortar las rutas de tráfico de cocaína, marihuana y fentanilo que atraviesan el continente, y reducir la violencia asociada a estos mercados ilícitos.
Sin embargo, la iniciativa ha generado críticas de gobiernos que temen una intervención excesiva de Washington en sus políticas internas. Algunos funcionarios latinoamericanos han señalado que la cooperación debe respetar la soberanía nacional y evitar la militarización de la lucha contra las drogas.
En el plano internacional, la coalición podría reforzar la posición de EE. UU. en la agenda de seguridad hemisférica, pero también corre el riesgo de avivar rivalidades con potencias como Rusia y China, que han denunciado la política antidrogas como una forma de expansión geopolítica.
