Durante la sesión plenaria de la Asamblea General de la ONU, celebrada el 24 de septiembre de 2026, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, y el primer ministro de Irak, Mohammed al‑Zaidi, anunciaron un acuerdo para la entrega gradual de la base militar de Bashiqa, ubicada en la provincia de Diyala.
El convenio establece que la transferencia se realizará en fases durante los próximos dos años, con la supervisión de observadores internacionales para garantizar la seguridad y la estabilidad en la zona. Turquía mantendrá una presencia limitada durante el periodo de transición, mientras que las fuerzas iraquíes asumirán el control operativo de la base.
Este acuerdo se produce en el marco de una cooperación más estrecha en materia de seguridad, que incluye el intercambio de inteligencia y operaciones conjuntas contra el PKK y otros grupos extremistas que operan en la frontera entre Turquía e Irak. Los líderes subrayaron que la entrega no implica una retirada total de la influencia turca, sino una reconfiguración de su papel en la región.
Analistas de seguridad consideran que la medida podría reducir la fricción entre ambos países y contribuir a la estabilización del norte iraquí, aunque también advierten que la presencia histórica de Turquía en la zona podría seguir generando tensiones con actores locales y regionales.
