Las fuerzas ukrainianas incrementaron este domingo sus ataques contra instalaciones energéticas estratégicas de Rusia, alcanzando el importante hub de Novorossiysk en la costa del Mar Negro, uno de los centros neurálgicos para la exportación de hidrocarburos rusos. El ataque ocurre en un momento de máxima tensión en el frente oriental, donde las tropas de Kiev buscan debilitar la capacidad financiera del Kremlin para sostener su esfuerzo bélico. Mientras tanto, ataques rusos contra la región de Odesa dejaron al menos cuatro civiles muertos, según reportaron autoridades ukrainianas. Novorossiysk alberga terminales petroleras cruciales para las exportaciones de crudo ruso hacia mercados internacionales, y su infraestructura energética representa un objetivo de alto valor estratégico. Los recientes ataques ukrainianos a refinerías y terminales petroleras han causado interrupciones significativas en la capacidad de procesamiento y exportación de Rusia, afectando directamente los ingresos por exportaciones de hidrocarburos que financian las operaciones militares. Las autoridades rusas confirmaron los ataques pero minimizaron su impacto, mientras que Kyiv prometió continuar con esta estrategia hasta que Rusia retire sus tropas del territorio ukrainiano.