Tras ataques a carreteras y ferrocarriles, Ucrania ha intensificado sus operaciones en el Mar Negro, atacando buques petroleros rusos para interrumpir el suministro de combustible a Crimea. Según informes, el gobierno de Kiev ha destruido 20 embarcaciones en la región, mientras que se reportan ocho civiles heridos en ataques aéreos. Esta estrategia forma parte de un esfuerzo para debilitar la logística rusa y aplicar presión diplomática. Los ataques han generado críticas internacionales por los daños colaterales, aunque Ucrania los justifica como respuesta a agresiones rusas.