El presidente ucraniano Volodímir Zelenski informó que los últimos ataques rusos se han centrado en centros de datos, con el objetivo de cortar la conectividad, la educación y el trabajo de la población civil. Según la información de la BBC, los bombardeos pretenden "interrumpir la capacidad de la gente para mantenerse conectada, estudiar y trabajar".
En el mismo lapso, al menos 16 personas perdieron la vida tras una serie de ataques aéreos y de drones intercambiados entre ambos bandos, según France 24. Las víctimas incluyen civiles atrapados en edificios residenciales y trabajadores de instalaciones estratégicas.
El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, reiteró en una entrevista con Al Jazeera que la operación militar continuará "hasta el final" y que los objetivos de Moscú siguen vigentes. Estas declaraciones subrayan la intención de Rusia de mantener la presión sobre Ucrania a través de la guerra híbrida.
Los analistas advierten que la destrucción de infraestructuras críticas como los centros de datos podría tener consecuencias a largo plazo para la economía digital de Ucrania y para la resiliencia de su sociedad civil, complicando aún más los esfuerzos de reconstrucción postconflicto.



