En una entrevista televisada el 10 de octubre de 2026, el presidente Donald Trump anunció una propuesta de negociación directa con el Kremlin para aliviar la presión sobre los precios del combustible interno, que han alcanzado niveles récord durante los últimos meses.
El plan contempla la suspensión parcial de sanciones estadounidenses a la exportación de crudo ruso, a cambio de que Rusia reduzca los precios de sus entregas a los refinerías estadounidenses. Según fuentes del Departamento de Energía, la medida podría bajar el precio de la gasolina en un 10 % durante los próximos tres meses.
La iniciativa ha generado una reacción mixta en el Congreso: algunos legisladores republicanos la respaldan como una solución pragmática para los votantes, mientras que demócratas la critican como una concesión que debilita la política de presión sobre Moscú por la invasión de Ucrania.
Analistas internacionales advierten que el acuerdo, si se concreta, podría sentar un precedente de cooperación energética entre EE. UU. y Rusia, reconfigurando la dinámica del mercado global y potencialmente reduciendo la influencia de la OPEP en los precios del petróleo.
